CRÓNICAS DE UN DIVORCIO ANUNCIADO.

Corre una brisa suave pero fría, anunciando la llegada del otoño  y aun que todos están en casa y no hay ni un alma en la ciudad, el cielo de Lima siempre será gris,  mirando el jardín de mi casa,   empecé a leer con calma  el contenido de una carta,

que  debo suponer fue la base de mi matrimonio y llegué a la conclusión de  que  al remitente creo no conocerlo,  intenté analizar cada parte de ella, cada frase, cada letra,  para ver si lograba identificar quien realmente me la escribió,  pero quizás se trate de una persona que nunca conocí, de alguién  con quien jamás viví, ni compartí mi vida,  quizás el remitente sea mi real enemigo,  con quién  pasé mi tiempo, compartí cenas y veladas enteras  y dormí a su lado  muchas noches, de solo leer su introducción llegué a la simple  conclusión de que ni siquiera   vale la pena responder, pese a ello, he ensayado toda la noche las respuestas, pero no he encontrado las palabras que puedan expresar lo que realmente sentí al leerla, lo que si creo,  es que llegué a sentir como queman los puñales que te atraviesa tu asesino por la espalda,  en un día soleado de verano a plena luz del día, sin remordimiento alguno;  Debo suponer que este sentimiento lo experimentan la gran mayoría de personas que se están separándo o quizás hasta divorciándose,
las relaciones amorosas  casi siempre tienen un inicio idílico, romántico y casi de cuentos de príncipes y princesas   o de telenovelas turcas y que normalmente concluyen en la pedida de mano, claro esta,  después de haberse tomado todo y haber probado más de la cuenta, lo cierto y real es que el matrimonio casi siempre es el inicio del  fin del cuento de hadas,
que muchos  llegan con la  ilusión de iniciar una vida en pareja, de andar  esos caminos sinuosos de la vida de la mano de quien crees que es quien te ama o la que te ama, pero cuando menos te das cuenta,  aparecés  en el camino cuesta abajo, caminando,  casi rodando, solo,  cargando el bulto de tus lamentos, de tus culpas y de sus culpas,
iniciando una batalla legal sin cuartel, es cuando recién caés en la cuenta de que  ni siquiera te enteraste de quien se trataba, quien  era esa persona con la que te casaste, entrando como misiles por tu cabeza  miles de preguntas que te hacen   dudar de ti mismo, de lo que sentías, de lo que  pensabas, de lo  que no pensabas,  y hasta de quien realmente eras , lo peor de todo es que esa es la realidad y la  tienes que enfrentar solo, saboreando algunas veces la traición,  el desdén o simplemente la indiferencia de quien creíste amar alguna vez y por si no te has dado cuenta, tu historia y  tus más íntimos secretos, se escribirán en un libro abierto al público  legal,  que perdurará en los archivos de la nación, si no sedes pronto a las presiones    de aquellos   lobos avarientos y hambrientos,  que te dicen el camino a tomar comandados  por un verdugo que finge  ser un hombre y  actúa detrás del portal, pero de todo esto, 
LO QUE  TE PUEDO ASEGURAR ES QUE SOBREVIVIRÁS. 

  




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